No sé de que te sirve esa fuerte armadura que te has creado con tu sonrisa de papel, sólo intentas esconder la verdad que sale por tu mirada, pero que te empeñas en ocultar en lo más remoto de tu ser, lo que va provocando una lenta y dolorosa autodestrucción.
Una magnífica mascara y un amplio sistema de seguridad es lo que hay entre tú y el resto del mundo, pero los fuiste forjando con elementos tan débiles y corrompidos como el miedo, la desconfianza, la tristeza, el afán de sobrevivir a un peligro inexistente...
Por desgracia no te sirvieron conmigo, yo no te juzgare por tus miedos, tus imperfecciones, tampoco lo hare cuando tus palabras no reflejen lo que verdaderamente sientes.
Hay que comprender que detrás de todo se esconde la misma cosa: la debilidad de ser humano y no aceptarlo.

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